Seleccionar página

 

Cuando los ROI no dialogan entre sí, los silos se frotan las manos

 

El Return on Investment (ROI) de los proyectos informacionales se está convirtiendo en los últimos tiempos en el Santo Grial de los proyectos de datos.

Tradicionalmente, los Chief Data Officers hemos sido paradojas andantes: jefes de datos cuyas acciones no se podían medir por KPI alguno. Evangelizadores de las compañías dirigidas por datos (data-driven), cuyos resultados pasaban al ámbito de lo inconmensurable (no sujeto a medida o valoración).

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, cada vez con mayor frecuencia se solicita a los productos de datos que vengan acompañados de mediciones de su impacto en el negocio: el ROI.

De esta forma, como ratones al son del flautista de Hamelin, se publican estudios, ideas, propuestas, provocaciones, etc, con el objetivo de aportar conocimiento al dilema sobre cómo medir el resultado de las acciones informacionales. Como en todos los aspectos de la vida, aquí se mezclan aportaciones brillantes con otras más modestas, repetitivas e incluso fútiles.

Ciertamente resulta un gran avance que el resultado generado por los productos de datos sea medido. De hecho, es la prueba fehaciente de que hemos conseguido conectar definitivamente las palabras Dato y Valor.

Sin embargo, en general, todas ellas adolecen de un mal común: la estanqueidad.

Como digo al inicio de este post, cuando los ROI no dialogan entre sí, los silos se frotan las manos.

Veamos una consecuencia de todo ello, imaginando una compañía modélica:

  • Ha incorporado la buena práctica de priorizar la demanda informacional sobre la base de los ROI asociados a cada producto de datos. De esta forma, entrarán en producción los productos con un ROI superior.
  • Esta compañía, además, realiza un segundo paso memorable y decide medir ex-post el resultado cosechado
  • Adicionalmente, convierte este ROI objetivo en un compromiso del negocio, vinculando la remuneración variable del mismo a la consecución de dicho ROI.

Hasta aquí, nada que objetar. De hecho, deberíamos felicitar al CDO por la implantación de un modelo data-driven de demanda informacional.

A pesar de lo anterior, debemos recordar que el enemigo público número uno de la transformación digital son los silos, y sin quererlo esta compañía acaba de introducir una serie de incentivos al mantenimiento de los mismos:

  • El ROI es individualista, ya que hace que los negocios piensen en su producto (de hecho, sólo en uno de ellos), sin mirar hacia el reaprovechamiento del mismo por parte de los otros
  • Puede que dos productos de datos tengan un ROI reducido si se abordan por separado, pero si lo hacen conjuntamente su valor se multiplique
  • Estamos desincentivando la exponencialidad que tiene la cooperación entre áreas
  • Los ROI departamentales impiden pensar a lo grande, ya que limitan las acciones informacionales a las reducidas necesidades de cada negocio

 

No obstante, no todo está perdido. El remedio para este mal de la estanqueidad de los ROI tiene un nombre: Estrategia de Datos.

Una Estrategia de Datos sostenible debe ser capaz de diseñar KPIs que, además de impulsar la generación de valor por parte de los productos de datos, incentiven la cooperación entre los diversos silos informacionales de la compañía y, por qué no, dentro del ecosistema del que formamos parte a través de una sana estrategia de compartición de datos.

 

 

Rafael Fernández Campos

Director Estrategia Informacional y Reporting Regulatorio. CaixaBank

Presidente Club Chief Data Officer Spain & Latam